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Sunday, May 10, 2026

La mitad de la deuda de México fue contratada por la 4T; ha pedido 11.3 billones de pesos




La Explosión de la Deuda en México: Cómo la "4T" ha contratado el 50% de la deuda nacional en siete años

El panorama económico de México atraviesa una fase de transformación profunda, marcada por una estadística que llama la atención de analistas y ciudadanos: la mitad de la deuda pública total del país ha sido contratada durante los últimos siete años, bajo las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

De acuerdo con datos del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el gobierno de la "Cuarta Transformación" (4T) ha solicitado un monto total de 11.3 billones de pesos a la banca comercial y otras instituciones financieras para sostener el gasto público. Esta cifra no es solo simbólica; representa un punto de inflexión en la gestión de las finanzas públicas mexicanas.

Un cambio de paradigma: 11.3 billones de pesos en siete años

Para dimensionar la magnitud de este fenómeno, es necesario comparar las cifras con la historia financiera del país. El CEESP destaca que los 11.3 billones de pesos acumulados entre el inicio de la era de AMLO y las proyecciones para 2027 superan el saldo histórico total de la deuda que, hasta 2018, ascendía a 10.8 billones de pesos.

En otras palabras, las dos administraciones más recientes han pedido más dinero en menos de una década que todos los gobiernos anteriores juntos a lo largo de la historia acumulada hasta 2018. Esta aceleración del endeudamiento responde a la necesidad de obtener recursos adicionales ante fuentes de ingresos que se muestran limitadas.

Proyecciones para 2027: Una deuda al 55% del PIB

La trayectoria actual no muestra señales de desaceleración inmediata. Según el análisis del sector privado basado en los Pre-Criterios Generales de Política Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se propone que el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público alcance el 55% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2027.

En términos absolutos, esto significa que la deuda del gobierno mexicano llegará a los 21.8 billones de pesos para ese año. Solo en 2027, se estima que la deuda aumentará en 1.6 billones de pesos, lo que sumaría un incremento total de 4.4 billones de pesos apenas en los primeros tres años del mandato de Claudia Sheinbaum.

El dilema de los ingresos: Petróleo frente a fiscalización

Una de las razones principales de este recurso masivo al endeudamiento radica en el desequilibrio de los ingresos del Estado. El gobierno apuesta por un mayor dinamismo económico en 2027 que permita elevar los ingresos tributarios en un 2.1%. Sin embargo, este avance se verá opacado por una caída drástica del 23.8% en los ingresos petroleros.

Como resultado, se espera que los ingresos totales tengan una caída del 1.4%, lo que refleja la urgencia de obtener recursos adicionales para el sector público. Aunque la recaudación podría mejorar debido a una fiscalización más estricta, el CEESP advierte que la capacidad de contribución de empresas y familias se debilita ante la falta de un crecimiento económico sólido.

El obstáculo de los programas prioritarios

El gobierno de Sheinbaum enfrenta un desafío estructural: ¿cómo reducir el déficit sin afectar los pilares de la 4T? Para 2027, se planea una reducción del 3.2% en el gasto total para buscar la consolidación fiscal. No obstante, este ajuste se complica debido a que los programas prioritarios del gobierno, que suman aproximadamente 2.8 billones de pesos, representan casi el 30% del gasto público total y se mantienen sin cambios.

Generar ahorros significativos será difícil, especialmente porque la administración anterior ya agotó recursos provenientes de fideicomisos y fondos públicos, además de haber eliminado organismos autónomos que servían como contrapeso.

Consecuencias para la inversión y el crecimiento

El aumento de la deuda y la presión fiscal tienen consecuencias directas en la economía real. El CEESP señala varios riesgos importantes:

  1. Incertidumbre para la inversión: La falta de crecimiento y la alta fiscalización inhiben la llegada de nuevos capitales.
  2. Poder adquisitivo e inflación: Existe una preocupación constante por cuidar el comportamiento de la inflación y el poder adquisitivo, lo que exige mantener un equilibrio fiscal a largo plazo.
  3. Competitividad: El sector privado enfatiza que es fundamental asignar el gasto de manera eficiente, especialmente hacia la inversión productiva, para mejorar la competitividad del país.

Conclusión: Hacia una consolidación fiscal difícil

México se encuentra en una encrucijada financiera. Si bien la estrategia de la 4T ha financiado programas sociales y proyectos de infraestructura, también ha duplicado la deuda nacional en un tiempo récord.

Para la administración de Claudia Sheinbaum, el reto será demostrar que puede estabilizar las finanzas públicas sin sacrificar el dinamismo económico. Como afirma el CEESP, una mayor eficiencia y un control riguroso del gasto son indispensables para frenar la necesidad constante de nuevos recursos y garantizar la viabilidad económica del país a largo plazo.


Nota: Este artículo ha sido elaborado con información de Forbes México (abril de 2026).

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